El Padre Hurtado sigue instándonos a ver a Cristo en el servicio a los más necesitados

Con una eucaristía recordamos al Padre Hurtado, su legado social y nuestra respuesta actual, a través del apoyo a los que más lo necesitan

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Este 18 de agosto recordamos a San Alberto Hurtado con el día de la Solidaridad; por eso, nos reunimos en la Parroquia La Merced  para celebrar la Misa de la Solidaridad, que fue presidida por el decano de San Antonio Abad, padre Mauricio Meza, ante un templo lleno.

En su homilía, el padre leyó la que se pronunció para el funeral del Santo chileno, por parte de Monseñor Manuel Larraín:

“Por eso, el apóstol es, sobre todo, el hombre del amor: el que no da su corazón a nadie, para ofrecerlo a todos; el que se olvida de sí mismo para ofrecerse a los demás; el que cada dolor lo hace suyo y cada gemido humano encuentra un eco en su corazón: El apóstol es el hombre que bajo el amor de Padre de los Cielos realiza, en el amor universal de sus hermanos, el hondo sentido cristiano de la fraternidad El apóstol es un cáliz que rebosa caridad. Y ésa fue la vida del Padre Alberto Hurtado”. (Pág. 10)

Dentro de la Eucaristía, dos familias inmigrantes, provenientes de Venezuela y Haití, presentaron sus banderas y comidas típicas como ofrenda. También, se recolectaron dos canastas con alimentos no perecibles, que servirán para ser distribuidas por la Pastoral Social y Pastoral Migratoria.

La bendición final fue con el Santísimo Sacramento, ya que hubo una Hora Santa al finalizar la Santa Misa, y todo fue seguido de un compartir fraterno, en torno al lema de nuestro Congreso Eucarístico, que es, a su vez, una frase del Padre Hurtado: “¿Qué Haría Cristo en mi Lugar?”.

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