¿En qué estamos?

¿En qué estamos? Segundo video en que el padre Gonzalo Espina nos invita a cosechar lo vivido el mes de enero y a disfrutar de este mes de febrero, en que nos aproximamos al tiempo de Cuaresma. .

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El pasado sábado 2 de septiembre a las 09:30 horas continuo el ciclo de talleres y charlas que la Casa de Formación San Lorenzo en conjunto con la Parroquia San Conrado ha venido realizando desde junio de este año con el fin de actualiza y formar catequistas y animadores.

Tras una lluviosa y sureña semana el sábado 2 de septiembre dio la bienvenida nuevamente a los más de 20 integrantes de la comunidad de la Parroquia San Conrado que este año quisieron formarse y capacitarse, ya sea para actualizarse en su labor como catequistas o para formarse y así integrarse a este equipo. La jornada inicio a las 09:30 con unas palabras del párroco, presbítero José Miguel Prieto, quien junto dar la bienvenida a los asistentes, realizo una oración solicitando al Espíritu Santo estuviese presente y permitiese sacar el máximo provecho de la actividad para bien de la formación y de la catequesis en la parroquia.

El tema que correspondió en esta ocasión fue el de Realidad Socio-Cultural, tema dado por Daniel Murúa A., Director del Área de Comunicación del Obispado de Valdivia. Durante la mañana se trataron temáticas como el significado de la cultura, realidad cultural chilena actual y la inculturación del Evangelio en la cultura occidental contemporánea.

Este taller es el séptimo realizado, donde los anteriores han tratado temas sobre espiritualidad, vivencia cristiana, liderazgo cristiano, los sujeto de la catequesis, entre otros temas. Este ciclo de formación durara hasta el mes de noviembre, y cuenta con un experiencia previa este año en la Parroquia Buen Pastor, del sector Las Animas en la ciudad de Valdivia.


Este domingo 3 de septiembre a las 17:00 horas en la Parroquia San José, de La Unión, se vivió intensamente la actividad Testigos de una Llamada, ocasión en se recordó el natalicio del siervo de Dios Esteban Gumucio SS.CC.

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La comunidad de la parroquia San José dispuso de todo para recibir a todos los que quisieron dedicar una hora para orar la propia vocación, y celebrar los 103 años del natalicio del padre Esteban Gumucio SS.CC., siervo de Dios, y modelo vocacional en su forma de escuchar, seguir y vivir la invitación que el Señor. La actividad inició las 17:00 horas del pasado domingo 3 de septiembre en la Parroquia San José, en La Unión.

La actividad inicio con una palabras del padre Pedro Pablo Achondo SS.CC., párroco de la Parroquia San José, quien dio la bienvenida y agradeció la presencia de los asistente. A continuación el sacerdote jesuita Cristóbal Fones SJ se dispuso a iniciar la oración, mediante canciones que ayudaban a ora por la propia vocación, explicando la universalidad de la vocación a la vida, la responsabilidad de la vocación a la fe a través del bautismo y el compromiso que se adquiere tras acoger el llamado al amor ya sea por medio de la vida consagrada o a través del matrimonio.

El padre Miguel Ángel Concha SS.CC., párroco de la Parroquia Inmaculada Concepción de Río Bueno, compartió con los participantes su experiencia de encuentro con Cristo, y lo que para el significaba acoger la llamada que un día Dios le hizo como sacerdote y religioso. Sobre esto señalo que la “la estola hay que llevarla bien puesta”, en referencia al cuidado que se debe tener de caer en la tentación de la fama, del orgullo, del poder, entre tantas otras tentaciones que igual afectan a los sacerdotes.

La jornada también dio acogida a la lectura de poemas del padre Esteban Gumucio SS.CC., por parte del padre Pedro Pablo Achondo SS.CC, y a través de las canciones que dieron a conocer el testimonio de este sacerdote y religioso que en su “Si” a Dios, acogió el llamado a entregarse por amor a sus hermanos, especialmente los más vulnerados, juzgados y excluidos.

Testigos de una Llamada

Testigos de una Llamada es una actividad que se realiza mes a mes en distintas parroquias y comunidades de la diócesis de Valdivia. La iniciativa formulada por el jesuita Cristóbal Fones y el padre Nelson Huaiquimil, Vicario General de la diócesis de Valdivia, tiene como objetivo generar un espacio para orar por la vocación propia y darse una oportunidad para encontrarse y conocer testimonios de quienes viven su vocación a la vida, a la fe y al amor en sus comunidades. Esta iniciativa se enmarca en el año en que como diócesis ponemos el acento en el eje temático “Vocaciones y Ministerios” de nuestras orientaciones pastorales.

 

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La diócesis de Valdivia invita a toda la comunidad para que este 10 de agosto agradezcamos y celebremos a nuestros diáconos por su entrega, compromiso y servicio a través de su ministerio diaconal en la fiesta de San Lorenzo, patrono de los diáconos.  

El Decanato San José realizará una eucaristía este 10 de agosto a las 19:30 horas en el templo de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en Paillaco. A esta celebración se invita a todas las comunidades de La Unión, Río Bueno, Futrono, Los Lagos, Paillaco y Lago Ranco a participar acompañando a quienes por amor sirven a sus diversas comunidades como diáconos.

El Decanato San Antonio Abad celebrará una eucaristía a las 19:30 horas en el templo de la Parroquia San Pablo. Como decanato se invita a todas las comunidades, pastorales y movimientos de Corral y Valdivia a participar acompañando a los diáconos que sirven en este decanato.

El servicio que prestan los diáconos es un valioso y hermoso testimonio de amor y entrega por la causa del Reino, ellos acompañan a sus comunidades en los momentos más importantes y significativos de nuestras vidas, personales y comunitarias, al celebrar la liturgia, acompañando al sacerdote en la eucaristía, en bautizos, responso, visitando a los enfermos y dando una palabra de cariño a quienes los necesitan.

En este año en que como diócesis ponemos el acento en las Vocaciones y Ministerios sepamos reconocer y agradecer el servicio que día a día estos hombres realizan por amor a la causa de Cristo y a la Iglesia. Juntos oremos por ellos y sus familias, y pidamos al Señor que llame a más hombres a servir a su Pueblo a través de este hermoso ministerio.

¿Quién fue San Lorenzo?

San Lorenzo es un santo venerado por muchas tradiciones cristianas, y ampliamente venerado en la Iglesia Católica como patrono de los diáconos.

San Lorenzo fue uno de los siente diáconos regionarios de Roma, es decir uno de los siete hombres de mayor confianza del Sumo Pontífice, en su tiempo el papa Sixto II. Su tarea era de suma importancia pues tenía la responsabilidad de repartir la ayuda entre los pobres y más necesitados.

En el año 257 el emperador Valeriano público un decreto que establecía que cualquiera que se identificara como cristiano seria condenado a muerte, lo que resulto en una gran persecución. El 6 de agosto, mientras oficiaba una celebración en un cementerio, el papa Sixto II fue asesinado junto a 4 de sus diáconos.

San Lorenzo al ver esto, y presintiendo que el peligro llegaba, tomo todas las riquezas que tenía en ese entonces la Iglesia en Roma, vendió ornamentos y objetos para el culto y el dinero reunido lo repartió entre los más necesitados y pobres de Roma.

El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a San Lorenzo y le dijo: “Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones tienen candeleros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va a empezar”.

Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y mandó llamar al alcalde diciéndole: “Ya tengo reunidos todos los tesoros de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el emperador”.

Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente, pero Lorenzo le dijo: “¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la iglesia de Cristo!”

El alcalde lleno de rabia le dijo: “Pues ahora lo mando matar, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos deseos de ser mártir, lo martirizaré horriblemente”.

Y encendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron al diácono Lorenzo. San Agustín dice que el gran deseo que el mártir tenía de ir junto a Cristo le hacía no darle importancia a los dolores de esa tortura.


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